Alianzas público-privadas para el desarrollo

POR VÍCTOR MATEO VÁSQUEZ

Es mucho lo que se debate desde hace décadas, sobre todo desde
principios del siglo XXI, en agendas internacionales de desarrollo en
procura de que los países que se han comprometido en diversos
escenarios del mundo también el nuestro- a mejorar la calidad de vida
de su entorno y del planeta, logren sus objetivos.

Según lo plantea un documento del Ministerio de Economía,
Planificación y Desarrollo (MEPyD), denominado Las Alianzas
Público-Privadas para el Desarrollo Sostenible: una apuesta de impulso
al Desarrollo de la República Dominicana, los Objetivos de Desarrollo
del Milenio (ODM) marcaron la pauta a seguir por los diversos países
hacia el logro de nuevas metas para mejorar la vida de la Humanidad. A
estos le siguieron las agendas de financiación para el desarrollo,
definidas en Doha 2001, Monterrey 2002 y Addis Abeba 2015; la agenda
de la eficacia del desarrollo, con las declaraciones de París 2005,
Accra 2008 y Busán 2011; la Alianza Global para la Cooperación
Eficaz 2012; la Agenda Internacional del Cambio Climático (COP21)
2015; y finalmente, la Agenda 2030 con los Objetivos del Desarrollo
Sostenible (ODS), aprobados en 2015.

En palabras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en su texto
Asociaciones público-privadas para la prestación de servicios: una
visión hacia el futuro (2011), a partir de dos décadas exitosas de
experiencia con asociaciones público-privadas (APP) en otras regiones
del planeta (Europa y Asia), América Latina empezó a interesarse por
sus ventajas para la provisión de infraestructura y servicios
públicos de manera integral.En virtud de la incorporación del sector
privado, la región ha podido poner en marcha nuevos y novedosos
modelos financieros, cuyo diseño, operación y mantenimiento han
arrojado resultados positivos para las economías.

Por su lado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE), la define como un “acuerdo entre el gobierno y uno
o más socios privados (que puede incluir operadores y financiadores)
bajo el cual los socios privados proveen un servicio de manera tal que
los objetivos de provisión de servicios del gobierno se encuentren
alineados con los objetivos de obtención de utilidad del sector
privado y donde la efectividad depende de una adecuada transferencia
de riesgos del sector privado (OCDE, 2008).

Los beneficios que se alcanzan a través de estas alianzas entre los
dos sectores vitales para el desarrollo de una nación, son
incalculables. Siempre será importante para un Estado ser aliado del
sector privado, pues son quienes transfieren sus recursos a los fines
de tributar; lo mismo sucede con el sector privado, sin las
facilidades que puede crear el Estado para su entorno es casi
imposible prosperar. Y es que hay un factor importante para todos:
seguridad jurídica.

Por último, vale la pena mencionar un gran hito para el país al ser
promulgada la Ley de Alianzas público-privadas, número 47-20. Un texto
que considera que la experiencia internacional en alianzas
público-privadas permite enfrentar de manera más oportuna las
limitaciones presupuestarias tradicionales al promover la ejecución y
la operación de las obras y servicios por parte del sector privado.

¡Enhorabuena!

EL AUTOR ES: ABOGADO Y CATEDRÁTICO

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